Bueno, esta entrada es todo lo opuesto.
No digo que mi papá sea una mierda, todo lo contrario, es una excelente persona y tenemos mucho en común, es amigo mío. Con él me río, me burlo de la gente, hablamos mal de varias cosas, hacemos reclamos absurdos en cualquier lado, y etcétera de cosas.
Digamos que mi papá es buen amigo, pero la paternidad no es lo suyo.
Mis viejos se divorciaron cuando yo tenía tres años de nacido. No supe nada de él gasta que tenía 8 años, en el velorio de mi abuelo, que triste ocasión para volver a tener una relación con mi padre, ¿no?
Creí que las cosas empezarían a mejorar, con mi inocente cerebro empecé a pensar que mi padre intentaría recuperar el tiempo perdido. Lo conocí un poco más y era un hombre muy ocupado, panudazo, déspota como él solo. Entendí que era un hombre de trabajo y que no me veía siempre porque trabajaba mucho y no me llamaba porque aún no tenía celular, todo era comprensible.
Pasaron los años, terminé el colegio, tengo tres celulares, tiempo libre, saldo de vez en cuando, disponible las 24 horas, y sobre todo, tengo muchas ganas de hablar con mi papá.
Han pasado muchos años, siempre en estas épocas he sentido su ausencia, siempre me hubiera gustado que mi padre vaya a las actuaciones de mi colegio (aunque en realidad nunca actué) pero sólo para saber que tengo un padre que está ahí y para que mis compañeros vean que me ama. Un viejo que me de dinero para salir con flacas ricas. Un viejo con quien hablar de deportes (fútbol no porque según mi viejo es deporte para cavernícolas y cholos incultos). Un papá que me haya enseñado como afeitarme. Un papá que me compre condones y los meta en mi billetera (junto con dinero). Un papá con el que pueda compartir un trago de vez en cuando en compañía de mis amigos. Alguien a quien llamar para que me recoja en su carro cuando me haya quedado sin dinero para tomar un taxi o cuando me de asco subir a un micro. Un viejo que me de coscorrones, me palmeé la espalda, y me gran putee cuando lo merezca.
Mi madre, prácticamente a la fuerza, a tenido que cumplir todo ese rol, y lo hizo muy bien, no me quedo en lo absoluto. Pero la ausencia se siente aún.
Diecisiete años sin haber pasado un sólo día del padre con el mío, pero sin embargo, este año se siente más su ausencia.
Feliz día - Josh


0 comentarios:
Publicar un comentario